Cómo manejar residuos a nivel municipal

Expertos comparten los factores que deben tomarse en cuenta para implementar la mejor estrategia de gestión adecuada de la basura generada en las localidades

FOTOS: Rosalía Morales

En México se generan más de 44 millones de toneladas anuales de residuos, equivalentes a 82 veces la capacidad del Estadio Azteca. En promedio, cada habitante genera 1.2 kilogramos de basura por día, gran parte de la cual se recolecta y dispone a través de los municipios, de acuerdo con sus propios recursos y cuotas establecidas, en sitios que van desde tiraderos a cielo abierto sin ninguna infraestructura, hasta rellenos sanitarios que cumplen con altas especificaciones.

Constantino Gutiérrez Palacios

Lo anterior significa que más de mil toneladas de basura por día tienen que ser recolectadas, transportadas y, en una gran proporción, confinadas. Pero, ¿cómo diseñar la mejor estrategia de manejo y disposición de residuos sólidos que se adapte a las particularidades de la localidad?

Constantino Gutiérrez Palacios, maestro en Ingeniería Ambiental y académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica en entrevista que el tratamiento de los residuos se debe definir con base en los requerimientos y objetivos que se fije cada municipio, en función de sus programas de aprovechamiento y los recursos técnicos y económicos con que cuente. “Por ejemplo, si desea aprovechar la fracción orgánica para producir composta o energía, el tratamiento biológico es el adecuado; si se desea reusar o reciclar, el tratamiento físico (separación, compactación) es el conveniente. En tanto, los tratamientos químicos se utilizan para eliminar la peligrosidad de los residuos, por ejemplo para los domésticos considerados como peligrosos. También está el tratamiento térmico, pero es más costoso”, dice.

Agrega que es de suma importancia que los municipios, ya sean grandes o pequeños, cumplan con sus obligaciones legales y sociales para prestar una adecuada gestión de los residuos sólidos urbanos (RSU), reducir riesgos a la salud como enfermedades provocadas por insectos y roedores que se originan en la basura que no es bien manejada, desde su almacenamiento hasta la disposición final en tiraderos a cielo abierto.

“Asimismo, si no se cuenta con programas de aprovechamiento se pierde la oportunidad de obtener ingresos a través del reciclaje de algunos materiales, como papel, cartón, metales, plásticos, vidrio y, sobre todo, de los residuos orgánicos”, explica.

Y es que de acuerdo con el especialista, sin un adecuado diseño y mantenimiento, los rellenos sanitarios pueden resultar altamente contaminantes.

Estefanía Arriaga Ramos

LOS RETOS

A pesar de que México realiza un esfuerzo considerable en esta materia, nuestro país presenta un atraso comparado con países de la OCDE. Según cifras reportadas, contamos con un bajo porcentaje de reciclaje (9.6 por ciento).

Por otra parte, del total de municipios del país (2,457), en 2,266 hay servicios de recolección de basura, pero sólo en 104 hay estudios sobre la generación y no hay análisis respecto de la composición de los residuos, de acuerdo con información de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Sumado a ello, a pesar de que cada estado debe contar con estrategias de tratamiento de desechos que requieren de manejo especial, como son los electrónicos, biológicos e infecciosos, pocos han cumplido en esta materia. Es el caso de Quintana Roo, Nuevo León, Aguascalientes y Querétaro. No obstante, desde 2003, en la Ciudad de México se ha implementado una estrategia de aprovechamiento máximo de los RSU, explica Estefanía Arriaga Ramos, JUD de Gestión Sustentable de Residuos Sólidos de la Secretaría de Medio Ambiente capitalina (Sedema).

Con la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos —promulgada en 2003— se dispuso que fueran los gobiernos estatales los que elaboraran los programas de residuos de manejo especial, los que autoricen a las empresas encargadas de su manejo integral e impongan castigos y medidas de seguridad, entre otras acciones.

La entrevistada apunta que tras estos primeros pasos, en 2011 la capital se enfrentó al cierre del Bordo Poniente, con ello se tuvo que afinar una estrategia para disminuir todavía más la cantidad de basura que se envía a disposición final.

“Se comenzó a trabajar en una norma que establece la separación de la basura en cuatro fracciones, con lo que se busca incrementar la separación por parte de la ciudadanía y de los demás entes generadores que están obligados, por ejemplo: comercios, hospitales y mercados, entre otros.”

Indica que en la Ciudad de México, las alcaldías de Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Cuauhtémoc son las que generan más basura debido a sus características, contrario a Milpa Alta, Cuajimalpa y Magdalena Contreras que cuentan con gran cantidad de suelo de conservación y poca población.

Actualmente, en la capital se generan 12 mil 998 toneladas de basura, la mayor parte proviene de domicilios particulares, de ahí que concentremos nuestra atención en esa fuente; la segunda son los comercios, los que están regulados por ciertos instrumentos con los que cuenta la Sedema: por ejemplo, tenemos un área que realiza inspecciones y auditorias; los comercios tienen que cumplir con ciertos permisos, así como un plan de manejo de RSU.

Dice también que para este propósito la participación de la ciudadanía ha sido fundamental, y apunta que ésta ha sido guiada con la implementación de programas de reciclaje, como el Mercado de Trueque y el Reciclatrón (programa para manejo de residuos eléctricos y electrónicos), mediante los cuales se otorgan incentivos como plantas, hortalizas y composta.

TIPS

De acuerdo con Arriaga Ramos, lo primero que debe hacer un municipio para llevar a cabo una buena estrategia de manejo de RSU es identificar la situación en la que se encuentra el municipio, es decir, cuánta basura genera y quiénes son sus principales fuentes, para posteriormente realizar una estadística de cómo se está llevando a cabo la gestión de los residuos en su territorio.

Segundo, una vez identificada la situación, se deben revisar todas las posibilidades del actuar. “Por ejemplo, si en la demarcación no existe la cultura de separación de residuos y reciclaje, hay que realizar pláticas sobre el tema en las escuelas, desde el nivel básico, y poco a poco escalar hasta implementar campañas de educación, difusión y programas para que paulatinamente la ciudadanía se acostumbre a la separación de residuos”, explica.

Por último, añade que es importante modificar la normatividad y aplicarse correctamente.

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