El ABC para funcionarios eficaces

¿Qué habilidades deben tener los directivos del sector público?

Foto: Rosalía Morales

En nuestro país los directivos del sector público suelen ser personas designadas por un gobernante o por cuerpos colegiados del gobierno, como ayuntamientos o Legislaturas, a pesar de que su trabajo y su desempeño tendrán un impacto directo en la ciudadanía.

Estos directivos, que toman decisiones fundamentales en los organismos públicos, cumplen o al menos deberían tener ciertas habilidades que garanticen una atención adecuada de las necesidades de los ciudadanos y que contribuyan también al desarrollo de la sociedad y a los fines del Estado, por encima de cualquier interés particular.

Los altos directivos públicos son personajes estratégicos y tienen una importancia clave para la capacidad del Estado. Son los encargados de diseñar e implementar las políticas, así como de verificar las funciones de comunicación y coordinación entre los políticos de alto nivel y los servidores públicos de carrera.

Para Ivonne Ortega, política mexicana e integrante del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y que ha sido Presidenta Municipal, Diputada Local, Diputada Federal y Senadora, los directivos del sector público deben tener conocimiento del área que encabezarán y experiencia en el tema o los temas principales que confluyen en esa área.

“Esto porque los organismos públicos engloban múltiples asuntos; por ejemplo, los ambientales tratan la problemática tanto de la ciudad como del campo, y dentro de estos mismos hay regiones y diversidades. Lo mismo pasa con los organismos de salud, de educación, de urbanismo y tantos otros”, explica.

La también ex-Gobernadora de Yucatán, detalla que además estos directivos deben tener claro que el objetivo es el bien público, porque a veces se designa a personas con habilidades del sector privado pero sin sensibilidad social, y debe existir un equilibrio entre las capacidades administrativas, técnicas y la visión social.

LÍDERES POLÍTICOS DEBEN ENFOCARSE EN CIUDADANOS

El líder político en un cargo público debe primordialmente privilegiar el bienestar de la población. “Ésta debe ser la naturaleza de quienes nos dedicamos a la política: debemos pensar en servir a la sociedad.”

De esta forma, añade, un líder político debe reconocer que necesita de acompañamiento técnico en sus funciones públicas, y esto requiere de la capacidad de identificar esta necesidad; de aceptar que una persona no lo sabe todo y que no es dueña de la verdad. “Y hablando de verdades, hay que ser claros con la gente: no dar largas, responder pronta y efectivamente”, subraya.

El gusto y la vocación por el servicio es una de las características elementales que debe tener un directivo del sector público. Para el panista Daniel Ávila, ex-Senador de la república y exalcalde, hay tres aspectos fundamentales que no pueden dejarse de lado: tiene que existir pasión por servir al país y a los mexicanos, llevar una vocación de servicio de calidad para brindar la mejor atención.

Como segundo punto, comenta, el compromiso para entender las necesidades de la gente a la que se sirve, una satisfacción permanente para superar siempre las expectativas.

Y como tercer punto, apunta: “El desarrollo y la capacitación permanentes. Se requiere desarrollar la creatividad y estar siempre dispuesto a innovar, a buscar nuevas formas de trabajo que resuelvan con eficacia los problemas y retos a los que un líder del sector público se enfrenta cada día. Tener un puesto directivo en el sector público no debe ser ‘la lotería’ ”.

En el mundo de la gobernanza política siempre se resalta el principio de que “en los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en la Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte”, y el país intenta garantizar una sólida democracia a partir de esa base.

Sin embargo, los propios mandos públicos coinciden en que muchas veces los grandes incentivos pueden convertir a los directivos en personas tramposas, en personas que tratan de probar que han tenido un buen desempeño cuando esto no ha sido así.

“Al servicio público no se entra a hacerse rico. En mi caso, tengo actividades empresariales desde muy joven, y no las descuido: así mantengo a mi familia.

Esto me ayuda a no pensar en la política como un negocio, sino como una vocación”, finaliza Ivonne Ortega.

Por otro lado, a decir de Daniel Ávila, durante los últimos años han surgido nuevas ideas sobre cómo se debería gestionar el sector público, acerca de una nueva gerencia pública, con propuestas inéditas que tienen que ver con los ciudadanos y con el trabajo de organismos públicos y privados, que juntos van a revolucionar los esquemas tradicionales.

Insiste en que al igual que el resto de los países de América Latina, México, por la propia dinámica de la democracia y sobre todo con la alternancia que se ha dado en el gobierno, se encuentra en una etapa de transformación no sólo política, sino económica y social, que responde a las demandas e intereses de los mexicanos recientemente empoderados, al mismo tiempo en que hace frente a los retos de un crecimiento cambiante y desigual. “Por esto es básico el desarrollo de las habilidades de los directivos del sector público”, concluye.

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