Para crecer apoyese en redes mundiales

MundoSer uno de los mejores lugares para vivir, con prácticas y servicios de vanguardia, como el uso eficiente de la energía eléctrica, ahorro de agua, el reordenamiento urbano y la promoción del deporte y la cultura, no es un sueño inalcanzable para ningún gobierno local, así se trate de un pequeño municipio o de un gran centro urbano. Tampoco son barreras insuperables la escasez presupuestal, el centralismo, la situación geográfica o tener un ámbito de competencia institucionalmente “limitado”.

Sucede que los presidentes municipales muchas veces se sienten abrumados ante los problemas de su demarcación y piensan que están solos, pero no saben que pueden auxiliarse de redes municipalistas internacionales para encontrar soluciones, comentan los expertos Itzel Alcérreca y Sergio Arredondo, coordinadora de Programas y Proyectos de la oficina en México de Gobiernos Locales por la Sustentabilidad (ICLEI por sus siglas en inglés), y director ejecutivo de la Federación Nacional de Municipios de México (Fenamm), respectivamente.

Pensadas para acompañar a los gobiernos locales en el ejercicio de su función pública, las redes municipalistas internacionales ofrecen servicios de asesoría técnica, capacitación, cooperación con otras localidades del mundo, intercambio de información, representación en foros mundiales y nacionales, y hasta la gestoría de recursos financieros.

Un ejemplo de cómo aprovechar las redes internacionales es la ciudad de Aguascalientes, una de las localidades del país más avanzadas en la reducción de gases de efecto invernadero, que utiliza el biogás del relleno sanitario municipal para la emisión de bonos de carbono.

Con el Programa Ciudades por la Protección Climática —uno de los ejes de acción del ICLEI internacional— el municipio se prepara para la utilización de tecnologías en el ahorro de energía eléctrica, como la adquisición de transformadores eficientes y el cambio de lámparas en vía pública, lo que permitirá disminuir 50 por ciento el consumo de electricidad.

A nivel mundial existen decenas de organismos, asociaciones o redes dedicadas a los estados, ciudades, municipios y sus equivalentes, que a su vez se especializan en diferentes temas. Por ejemplo, United Nations Habitat y el Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU) se dedican a la planeación urbana; la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras se encarga de educación, deporte y cultura; mientras que el ICLEI trabaja en medio ambiente y desarrollo sustentable, al tiempo que Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU) se considera como un organismo cúpula con un perfil más político.

Collage 1También están los organismos de cooperación de los países industrializados —USAID—, las fundaciones privadas y las instituciones multilaterales como el Nadbank. “En México, muchos sectores de la sociedad no están acostumbrados a la internacionalización, y los municipios tampoco”, refiere Sergio Arredondo, quien insiste a los funcionarios locales que es “altamente recomendable” participar en las redes o asociaciones municipalistas, por los servicios de apoyo que ofrecen y porque además, es más eficiente gestionar acciones a favor de las comunidades mediante un bloque unido que de manera aislada.

No obstante, los interesados deben tomar en cuenta que cada organización tiene un propósito, un método de trabajo y resultados diferentes unos de otros. Así que dependerá de las necesidades particulares de cada localidad para elegir entre las agrupaciones.

¿CÓMO TRABAJAN?

Una de las experiencias más conocidas del trabajo en redes mundiales ha sido con la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras. En 2005, Guadalajara, Jalisco, fue declarada Ciudad educadora y a partir de entonces organizó diversos programas que involucran becas para estudiantes de bajos recursos, centros de educación popular, estancias infantiles y el programa Vía Recreativa —para promover el deporte y el esparcimiento al aire libre.

Idelina Cosío, regidora de Educación de la capital tapatía, explica que con estas acciones, lo que se pretende es fortalecer las políticas educativas mediante “el aprendizaje fuera de la escuela”. Los temas están enfocados en medio ambiente, salud, integración familiar y civismo.

Para incorporarse a la Asociación Guadalajara tuvo que hacer formalmente una solicitud, presentar un proyecto específi co, acreditar las valoraciones de un comité evaluador, fi rmar una carta de adhesión y pagar una cuota. La regidora comenta que la ciudad fue aceptada por haber presentado un proyecto de educación y deporte ligado a los juegos Panamericanos 2011.

Las cuotas anuales pueden parecer un gasto excesivo para un municipio, pero habrá que hacer una evaluación costo-beneficio. Los pagos varían de una organización a otra, pero se calculan en función del número de habitantes y del PIB. Por ejemplo, el ICLEI —a través de la oficina en México— puede cobrar aproximadamente 60 mil pesos a un municipio de 100 mil habitantes. Otras, como la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras, tienen tarifas que van de 70 a 3,300 euros, es decir, de 1,400 a 66 mil pesos.

“Resulta mucho mejor pagar una cuota anual a una red, que pagar a un consultor privado, porque ofrecemos más servicios, como capacitación a funcionarios, invitación a encuentros nacionales e internacionales, contacto con agencias de cooperación internacional como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo, y respaldo institucional para solicitar créditos, entre otras cosas”, refiere Itzel Alcérreca, de ICLEI.

En materia de financiamiento a proyectos de desarrollo local existen muchas modalidades, que van desde el crédito bancario hasta el donativo. Sin embargo, conforme lo marquen las reglas de cada agrupación, los miembros se hacen acreedores a ciertas obligaciones, como presentar los avances de sus programas y entregar proyectos nuevos, comenta Idelina Cosío.

VISIÓN GLOBAL

La red Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), nacida en 2004 y con sede en Barcelona, tiene la misión de llevar la voz de los gobiernos locales a foros internacionales con el propósito de influir en la toma de decisiones. Es por esto que forma parte, entre otros espacios, de los consejos consultivos de la ONU.

Actualmente, más de 50 por ciento de la población mundial está concentrada en centros urbanos, de ahí la importancia de discutir e intercambiar experiencias sobre la atención a problemas comunes —como transporte, cambio climático, pandemias, agua, vivienda, seguridad pública y gobernabilidad—, en la medida en que las ciudades determinan el presente y el futuro de la humanidad, refiere la organización.

Para ser miembro de CGLU es necesario:

1. Presentar una solicitud de adhesión, con el compromiso de asumir la misión, valores y objetivos de la organización.

2. Cubrir una cuota anual, que se calculará con base en el número de habitantes y el desarrollo económico del municipio o estado.

3. Ser aprobado por el Buró Ejecutivo, previas consultas con la sección regional sobre la postulación.

4. Registrarse bajo alguna de las siguientes categorías: gobiernos locales (ciudades, municipios, estados federados, intendencias o asociaciones de gobiernos locales); organizaciones internacionales o miembros asociados.

La Fenamm recomienda a los alcaldes mexicanos afiliarse a alguna asociación nacional de municipios para tener automáticamente derecho a formar parte de CGLU.

En 2010 México fue seleccionado como sede de varios encuentros de gobiernos locales, entre ellos el XI Congreso Internacional de Ciudades Educadoras, y a finales de año la III Cumbre de Ciudades y Gobiernos Unidos y la Cumbre Mundial Climática de Alcaldes, que se realizaron en el centro histórico de la Ciudad de México.

NO SÓLO ES PEDIR

Si bien pertenecer a una organización internacional de gobiernos locales tiene muchas ventajas, los expertos recomiendan no sólo concentrarse en la obtención de financiamiento, sino en sacar partido del intercambio de ideas y de experiencias que puedan adaptarse a la realidad mexicana en la solución de problemas.

Eugenio Zapata, asesor internacional de la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, lo expresa de este modo “no sólo es pedir y ya, también hay que aprender”. En entrevista, comentó que los presidentes municipales tienen un amplio horizonte que explorar en la internacionalización, pero que antes de “lanzarse” deben tomar en cuenta los siguientes aspectos:

1. Cambiar la percepción que se tiene de las redes internacionales como CGLU o ICLEI, porque no son organizaciones de beneficencia.

2. En caso de obtener financiamiento, tener en consideración la “regla de oro”: los recursos del financiador se complementan con dinero de los solicitantes.

3. Abrirse al mundo gradualmente, porque es necesario capacitarse en materia de relaciones internacionales.

4. No obsesionarse con Estados Unidos y mejor pensar en otras regiones del mundo que también tienen experiencias interesantes para compartir.

5. Tomar en cuenta las facultades institucionales y legales de los municipios para evitar controversias con el gobierno Federal.

6. Comprender que la colaboración internacional se construye a mediano y largo plazos.

La inserción de los gobiernos locales en el ámbito mundial pareciera haber entrado en un “boom” durante los últimos años, debido a los buenos resultados que se han observado en Europa y el continente asiático. No obstante, Eugenio Zapata admitió que en nuestro país es necesario emprender reformas legales que permitan la participación de los estados y los municipios en la conformación de la política exterior, porque existen vacíos jurídicos o bien prohibiciones explícitas que limitan las competencias de los gobiernos locales. Sin mencionar casos específicos, refirió que en algunas ocasiones el gobierno Federal ha manifestado su extrañamiento sobre ciertos acuerdos firmados por algunos gobiernos municipales.

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