Para rendir cuentas • Nada más que la verdad

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Pagos PueblaHay muchas maneras de entrar a una habitación: caminando, de rodillas, brincando, corriendo o de espaldas. Al cuarto de la transparencia, los municipios no entraron caminando y viendo hacia delante, sino “dando tumbos”, no teniendo claridad de los hechos. En rendición de cuentas, el desafío es enorme. Algunos estudios aseguran que los ayuntamientos cumplen sólo al 30 por ciento en esta materia.

Ricardo Joel Jiménez, coordinador general del programa Ciudadanos por Municipios Transparentes (Cimtra), menciona que algunos de los factores a considerar para que los gobiernos de los tres niveles, sus acciones, obras y programas sean nítidos son: un anclaje institucional, una ley y un reglamento municipal que retome con elementos muy puntuales el asunto, así como voluntad política por parte de las autoridades.

Por otro lado, —agrega el también coordinador de la sede en el DF del Centro de Servicios Municipales Heriberto Jara (Cesem)— se Numeralia Metepec y Pueblarequiere de una ciudadanía cada vez más comprometida, preguntona, vigilante sobre las acciones del gobierno. Un tercer elemento sería la interacción entre ambas esferas. “Puede haber una gran ley, un gran reglamento, pero si no existen los puntos de intersección, llamémoslos mecanismos de participación ciudadana, de intervención y de interés, de que lo público se discuta en público, difícilmente se puede hablar de transparencia”, afirma.

Asegura que en México se vive una especie de simulación. “Se aparenta que hay interés en tanto que las autoridades suben información a sus páginas y ponen a alguien que les sirva de parapeto para ver qué preguntas les quieren hacer.

“El tema se está agotando en ese sentido, pero también se tendrían que encontrar nuevas variables en tanto que la rendición de cuentas debería permitir una mayor participación de la gente y retroalimentación de las autoridades”, apunta el especialista, quien añade que: “Es un asunto de diseño institucional del municipio, que está hecho para la opacidad más que para la transparencia”.

Desarrollo humanoUn ingrediente principal en este asunto es la relación entre rendición de cuentas y corrupción. Para Salvador Guerrero, comisionado del Instituto de Acceso a la Información Pública del Distrito Federal (Info DF), “la primera supone que hay tal sistema de pesos y contrapesos que es casi imposible que haya opacidad y corrupción. Sin embargo, dado que en México no hay éstos últimos, como en otros países, y en la medida en que los estados se han convertido en zonas donde la rendición de cuentas no existe porque hay ‘aplanadoras’ de cada partido político, a nivel municipal tenemos el mismo modelo estatal de ausencia de rendición de cuentas”, asevera.

El funcionario distingue entre la existencia de corrupción y la falta de transparencia. No es lo mismo, pues la primera —la apropiación privada de bienes públicos— ocurre en todo el país, hay quienes se apropian de los bienes públicos; es decir, que cometen ilícitos o se benefician de la ignorancia de las personas, del desconocimiento de los programas sociales, de muchos elementos, de manera que se apropian de parte del erario.

En ese sentido, los ayuntamientos —explica Salvador Guerrero— tienen un enorme desafío: transformarse tanto en municipios transparentes como en no corruptos, que es diferente.

La transparencia tiene que ver con el derecho de acceso a la información, que los ciudadanos tengan la capacidad de solicitarla y que se les entregue de manera gratuita sobre diferentes eventos, decisiones, uso de presupuesto, licitaciones, etcétera; y que exista un órgano que garantice que si se inconforman les respondan. Esa es la noción de transparencia aceptada en términos de ley.

Pero ser transparente no significa no ser corrupto, indica el funcionario y advierte que hay localidades que son transparentes y a la vez corruptas. “Se puede tener información de ellas pero hay datos que no existen o los ciudadanos no se imaginan que existen o no los pueden obtener. En teoría, la transparencia debe contribuir a reducir la corrupción, pero hay municipios que ni siquiera son entes obligados y, al no serlo, ¿a quién le rinden cuentas? Desde luego al cabildo, pero a veces la pluralidad con que esté integrada dicha instancia, tampoco garantiza que no haya corrupción.”

Ana Lilia Herrera

 

Asunto de integridad

DineroLas leyes en la materia —continúa por su parte Ricardo Jiménez— prevén sanciones light, cuando deberían ser más severas. Lo que estamos viendo es que cualquier autoridad puede tomar ciertas decisiones, acciones o presupuesto sin que ello implique un contrapeso real.

¿Homologar las leyes estatales en la materia serviría de algo? “No, el diseño institucional o normativo ayuda, pero sería más importante homologar la integridad ética, jurídica y política de los alcaldes. Esto tiene que ver con una especie de educación ética que es necesario multiplicar, porque su presencia en México es registrable, pero existe en menor proporción a las tentaciones que llevan a la opacidad y a la corrupción”, sostiene Salvador Guerrero Chiprés, quien agrega que aun teniendo las leyes más perfectas que se pueda uno imaginar, los municipios no son un ejemplo de transparencia ni lo son de ausencia de corrupción.

Para Ricardo Jiménez, existe también falta de voluntad política, porque los gobiernos no están acostumbrados a que les pregunten.resultados

Aunado a ello —precisa el especialista en temas municipales— se requieren mecanismos de participación ciudadana, además de que falta analizar el papel de los comités de transparencia que se crean y que sólo sirven, en muchas ocasiones, para el dispendio de recursos.

Es un problema de la mayor complejidad, pero ahí es donde empieza el asunto: si en los ayuntamientos no hay rendición de cuentas porque no hay contrapesos y hay prácticas frecuentes de corrupción, no puede hablarse de que haya transparencia a nivel nacional, advierte Salvador Guerrero.

Presupuesto, tema sensible

Uno de los rubros en los que se constata la opacidad es en el gasto público. El Instituto Mexicano de la Competitividad (Imco) realiza anualmente un estudio denominado Índice Municipal de Información Presupuestal, el cual se elabora “con base en los presupuestos aprobados cada año en dicho nivel de gobierno. Hacemos una evaluación sustentada en las mejores prácticas, a partir de un catálogo de 32 a 37 preguntas referidas, entre otros temas, al desglose del gasto por dependencia y por programa, a la deuda pública municipal, al pago de intereses y a adeudos fiscales anteriores”, expresa Ricardo Corona, coordinador de dicha investigación.

El Imco —menciona Corona— tomó como muestra los 373 municipios que concentran 80 por ciento del PIB, 65 por ciento de la población del país y del gasto público municipal total. Los municipios de Metepec, Estado de México, y Puebla, Puebla, fueron los que registraron la mejor evaluación con 97 puntos (de 100 como máximo) en la transparencia y acceso a la información de sus portales de Internet.

El investigador del Imco añade que hay municipios que tienen buenas prácticas. Por ejemplo, Mazatlán en el financiamiento a los partidos, Tlaxcala en otro tema, Villahermosa en alguno más y otras localidades en muchos otros aspectos. “Quizá alguno de ellos tiene la nómina pública bien detallada; otro incluye claramente cómo está compuesta la policía, cuántos elementos hay y cuánto gana cada uno”, dice.

Corona manifiesta que el estudio permitió conocer también las malas prácticas. “Por ejemplo, sólo en 18 casos se desglosa el número de plazas de policía y únicamente 13 dan a conocer el tabulador de sueldos”, indica.

El especialista explica que para ser transparentes en esta materia, los ayuntamientos no necesitan de grandes recursos económicos ni un gran engranaje tecnológico, sino simplemente algo que todos en teoría deberían hacer: publicar su presupuesto. “Lo primero es dar a conocer el decreto de presupuesto. Parece básico, pero no todos lo hacen. Muchos ni siquiera tienen un portal funcional, o bien, aparece la liga, pero no abre”, recalca Ricardo Corona.

Una vez que está publicado —puntualiza Corona—, hay que ponerlo en el portal del municipio, de una manera amigable, accesible a los ciudadanos, pues no todos saben de presupuesto ni conocen los tecnicismos.

Eduardo Rivera Pérezjpg

A paso lento

En transparencia estamos arrancando lentos, admite Ricardo Jiménez, quien agrega que Cimtra realizó un estudio representativo entre 100 ayuntamientos de 10 estados, el cual dio como resultado que los municipios cumplen sólo con 30% de la información que deberían estar obligados a rendir. Sin embargo, hay excepciones como Puebla o Toluca, que están haciendo un esfuerzo interesante y serio, dice.

Al AlcanceBlanca Lilia Ibarra, comisionada presidenta de la Comisión para el Acceso a la Información Pública de Puebla, afirma que a nivel municipal aún se observa un grave problema de transparencia y de rendición de cuentas.

No existe información clara, oportuna y veraz en los portales de Internet, por ejemplo, respecto a lo que el Artículo 115 Constitucional establece sobre las funciones y servicios esenciales que les compete a los municipios del país, tales como el suministro del agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales; la dotación del alumbrado público; los servicios de limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de residuos; los mercados y las centrales de abasto; la atención de las calles, parques y jardines; así como las funciones de la seguridad pública y el tránsito.

Sobre estos temas sensibles de la gestión municipal —añade—, se deben transparentar, entre otros, los marcos normativos que rigen la actuación de cada ayuntamiento, los presupuestos autorizados y ejercidos, sus programas operativos anuales, la estructura orgánica y funcional, las remuneraciones de todo el personal de base, confianza y honorarios, datos sobre sus auditorías de todo tipo, el padrón de proveedores, los convenios o contratos celebrados, las concesiones, licencias y los permisos otorgados.

Blanca Lilia Ibarra reconoce que para lograr transparencia a nivel municipal, son elementos imprescindibles, entre otros, la ética pública de los funcionarios, el apego a la normatividad que rige la actuación del ejercicio del presupuesto público, la publicidad oportuna y veraz de la información sobre la gestión gubernamental que exigen las leyes de transparencia, la medición de resultados y de impacto en el gasto municipal, así como el involucramiento de la ciudadanía en la gestión de los recursos públicos.

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