Cuatro estados sin plantas potabilizadoras

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En Puebla, Michoacán, Yucatán, Hidalgo y Oaxaca el promedio de plantas tratadoras es menor a 0.3 por alcaldía

Niño llave de AguaEl agua es un recurso considerado estratégico y de seguridad nacional; sin embargo, México deja la responsabilidad de potabilizarla y tratarla a los municipios que, salvo excepciones, han demostrado incapacidad para garantizar la gestión integral del líquido.

De acuerdo con los datos más recientes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), al cierre de 2012, la cobertura de agua potable en general fue de 92 por ciento; en zonas urbanas la cobertura fue de 95.5 por ciento y en zonas rurales fue de 80.3 por ciento. En ese mismo periodo se potabilizaron 96.4 metros cúbicos por segundo en 699 plantas en operación.

No obstante lo anterior, existe un déficit de infraestructura para limpiar el agua en los municipios, o bien es obsoleta y presenta fugas, lo cual también contribuye a la contaminación del líquido.

Según las cifras de la Conagua, hasta 2012, en 25 estados de la república había menos de una planta potabilizadora por municipio. En algunos casos, las localidades ni siquiera disponen de plantas potabilizadoras en operación, como ocurre en los municipios de entidades como Nayarit, Quintana Roo, Tlaxcala y Yucatán.

Planta potabilizadoraEn cuanto al tratamiento de aguas residuales, los municipios de los estados de Sinaloa, Aguascalientes, Baja California, Colima y Baja California Sur, son los mejor equipados con plantas tratadoras, ya que disponen de más de cinco instalaciones de este tipo por municipio, en promedio. En contraste, en Puebla, Michoacán, Yucatán, Hidalgo y Oaxaca el promedio de plantas tratadoras es menor a 0.3 por municipio.

La Conagua estima que a l c ierre de 2012, la cobertura de alcantarillado fue de 90.5 por ciento, es decir, el 96.5 por ciento de cobertura en zonas urbanas y 70.1 por ciento en zonas rurales. Las localidades con menor cobertura se ubicaban en Guerrero, Oaxaca y Yucatán.

En 2012, las 2,342 plantas en operación en el país trataron 99.8 metros cúbicos por segundo, lo que implica el 47.5 por ciento de los 210.2 metros cúbicos por segundo recolectados en los sistemas de alcantarillado.

Además de la insuficiencia de plantas de tratamiento y potabilizadoras, en algunos municipios las instalaciones son subutilizadas o están fuera de operación porque los ayuntamientos carecen de recursos humanos especializados para supervisar y controlar su funcionamiento, o no les alcanzan sus recursos económicos para garantizar el mantenimiento adecuado o para cubrir las facturas por consumo de electricidad.

Robertro OlivaresRESPONSABILIDAD COMPARTIDA

El director General de la Asociación Nacional de Empresas de Agua y Saneamiento (ANEAS), Roberto Olivares, califica como una arbitrariedad que desde hace 35 años se haya dejado en manos de los ayuntamientos las tareas de potabilizar y garantizar el tratamiento del agua utilizada. No hay acompañamiento de recursos y responsabilidad compartida para que el agua se use y se trate, por eso hay un gran retraso en inversiones y sustitución de infraestructura para potabilizar, distribuir y tratar el recurso hídrico, lamenta el directivo.

A nivel administrativo, económico y social, la responsabilidad que tienen los gobiernos locales en la gestión integral del agua no es un asunto fácil porque para ellos los costos de servir el agua representan hasta tres veces la tarifa que cobran, añade.

Por su parte, Adalberto Noyola Robles, director del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), considera que en algunos municipios el establecimiento de la tarifa es una decisión política, cuando la decisión se tiene que basar en costos, porque el valor del agua debe garantizar la suficiencia y calidad en el servicio.

El académico explica que la tarifa no debe ser generalizada, sino subsidiada únicamente para la población que lo requiere. Además, que su ajuste debe aparejarse con una mejora en la calidad para que las personas, en lugar de comprar agua embotellada, como ahora lo hacen, paguen por un buen servicio de agua potable.

“Es una incongruencia que México sea el consumidor número uno en el mundo de agua embotellada y no estemos dispuestos a pagar el costo real del servicio de agua potable para que éste mejore. Lo peor es que las zonas marginadas son las que reciben el agua más cara, porque tienen que comprar pipas con agua de menor calidad. No es posible que prevalezca esa inequidad”, asevera.

PLANEACIÓN INTEGRAL

Noyola Robles refiere que los grandes municipios del país disponen de cuadros técnicos, gestión administrativa y recursos económicos suficientes para atender este tipo de responsabilidades, pero los municipios pequeños no tienen la posibilidad de enfrentar esos compromisos.

El académico asegura que la mayor parte de los pequeños municipios cuentan con organismos débiles, su cobranza es nula, sumados a la deficiente calidad y abasto del servicio. Los consumidores se niegan a pagar el servicio que de por sí se cobra bajo tarifas que no cubren los costos y eso se convierte en un círculo vicioso.

Arturo CarranzaArturo Carranza, analista de la firma Solana Consultores, sostiene que los cortos periodos de tres años de los gobiernos locales son una barrera para instalar y poner en marcha plantas potabilizadoras y de tratamiento de agua, ya que por lo general este tipo de decisiones, la gestión de los recursos financieros y la puesta en marcha de la infraestructura, toman varios meses.

La gestión del agua requiere planes integrales y trabajo técnico que los gobiernos municipales no alcanzan a cubrir por falta de tiempo y capacidad técnica, por lo que el analista considera que lo ideal es que los ayuntamientos dieran continuidad a los planes de las administraciones anteriores, o que se modificara la ley para que los periodos de gobierno se ampliaran.

Un problema relevante para la Conagua es que la infraestructura de tratamiento de aguas residuales no se utiliza. Hay municipios donde la federación y los estados financiaron la construcción de plantas, pero los ayuntamientos las mantienen abandonadas porque no pueden pagar la energía eléctrica para su operación, señala Noyola Robles.

ESTABLECER CONSORCIOS

No obstante, aunque la problemática en los municipios es generalizada, hay ayuntamientos que han logrado establecer sistemas eficientes para el manejo del agua. Monterrey, Nuevo León, por ejemplo, tiene un esquema de subsidios a la tarifa del agua potable, pero también mantiene un equilibrio entre los costos de producción y la tarifa.

La Piedad, Michoacán, opera con un balance financiero y de servicios adecuados, al igual que Aguascalientes, Aguascalientes; Saltillo, Coahuila; Benito Juárez y Cancún en Quintana Roo y León Guanajuato que cuentan con operadores de agua eficientes y consejos de administración constituidos con autonomía.

TratamientoEn el Estado de México, el organismo operador del agua de Tlalnepantla se perfila de tal forma que hasta ofrece tratamiento de agua a empresas privadas, mientras que Metepec, otro municipio mexiquense, tiene fuentes de abastecimiento suficientes y una correcta gestión del líquido, explica el titular de la ANEAS.

Noyola Robles refiere que, en contraste, la generalidad de los municipios pequeños de Oaxaca, Chiapas y Guerrero se ubican en la parte más baja de indicadores sociales y económicos y, por supuesto, son localidades muy rezagadas en la gestión del agua.

Por lo anterior, Roberto Olivares menciona que es necesario que los tres órdenes de gobierno, así como legisladores y consumidores reconozcan su responsabilidad compartida y entiendan que la tarifa actual promedio de entre 7 y 8 pesos por metro cúbico apenas cubre una tercera parte de los costos del servicio.

En esa misma línea, el director del Instituto de Ingeniería de la UNAM, sugiere que los municipios establezcan consorcios para atender la problemática de potabilización y tratamiento del agua.

“Lo ideal sería que dos o tres municipios colindantes se unan para integrar un sistema operador del servicio de agua y saneamiento con una organización adecuada y un consejo de administración que opere con economía de escala, sumen a sus usuarios y por lo tanto multiplique capacidad y recursos para ofrecer un mejor servicio”, recomienda Noyola Robles.

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