Culminan manifestaciones con enfrentamientos

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Alcaldes de México

Hay grupos interesados en atentar contra la libertad de manifestarse pacíficamente, al provocar y realizar actos vandálicos, dijo el presidente Enrique Peña Nieto, y aseguró que es obligación del estado asegurar que las expresiones ciudadanas no sean secuestradas por dichos grupos.

En su participación en el Encuentro Nacional de Procuración y Administración de Justicia, el mandatario aceptó que “con razón” la sociedad está cansada de la impunidad y la delincuencia. Jueces y magistrados deben poner su máximo esfuerzo para que en todo el país impere la ley, agregó.

Reconoció la labor de las fuerzas de seguridad integrada por la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal y las fuerzas del orden de la Policía Federal, quienes aseguró, actuaron en coordinación para hacer respetar la ley durante las marchas del 20 de noviembre.

Recalcó que los ciudadanos deben contar con las condiciones que le permitan reunirse y manifestar libremente sus ideas en un ambiente de seguridad y de tranquilidad. En ese sentido pidió que entre todos pongan el mayor esfuerzo para construir un México en paz.

Violencia y detenciones

A pesar del enfrentamiento entre granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública del distrito Federal y un grupo de provocadores en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el resto de las manifestaciones transcurrieron en calma.

En el evento ocurrido en el cruce de Calzada Ignacio Zaragoza y Boulevard Puerto Aéreo, un grupo de encapuchados enfrentó a los elementos de seguridad, dejando un saldo de un elemento de la SSPDF lesionado, al menos 15 detenidos y dos patrullas de la PGJDF incendiadas.

Algunas versiones apuntan que fueron alrededor de 300 provocadores encapuchados quienes enfrentaron a los granaderos, mientras que testigos en la zona aseguran que sólo eran 50. Además, en redes sociales se denunciaban infiltrados trasladados en camiones del ejército los cuales participaron en dichos eventos.

Violentos provocan persecución

La marcha multitudinaria que arrancó desde tres puntos diferentes de la ciudad, transcurrió de manera pacífica hasta su arribo al zócalo, donde luego de que se comenzaron a dispersar los contingentes, un grupo de encapuchados intentó derribar las vallas metálicas que rodeaban Palacio Nacional. Dicho grupo comenzó a lanzar botellas y basura contra elementos que custodiaban el edificio.

En poco tiempo la violencia aumentó: se lanzaban cohetones y bombas molotov. Al momento en que comenzaron a ceder las vallas metálicas, iniciaron los intentos por dispersar a los violentos utilizando extinguidores. En ese momento la seguridad fue reforzada con granaderos y Policía Federal armados con toletes, cascos, escudos y corazas antimotines.

Con la plancha del zócalo aún llena a pesar de que los padres de normalistas se habían retirado, los granaderos arremetieron contra todo manifestante lanzando golpes con escudos y toletes, sin importar si los manifestantes eran parte del grupo que había comenzado la agresión o no.

A partir de ahí comenzó el caos. Algunos manifestantes lograron salir del zócalo, mientras otros fueron alcanzados por los granaderos que seguían golpeando y deteniendo manifestantes a discreción.

La orden fue dispersar a los manifestantes de la plancha del Zócalo, y a pesar de que el grupo que comenzó las agresiones frente a Palacio Nacional, la persecución se extendió a las calles aledañas de la plaza pública hasta alrededor de las 11 de la noche.

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