La inversión para el desarrollo

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El autor es Doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de San Luis, Maestro en Administración y Políticas Públicas por el Centro de Investigación y Docencia Económicas y Antropólogo Social por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Tiene experiencia en evaluación de Fondos del Ramo 33 y Federalismo Fiscal.  

Por: Dr. Juan Carlos Martínez Andrade

Propongo seriamente que reconsideremos el esquema actual de reparto de recursos del Ramo 33. Que rediseñemos la lógica implícita de los Fondos de Aportaciones Federales para dirigir los recursos a donde realmente se necesitan

¿Cuánto estamos invirtiendo realmente para el desarrollo? El gasto federalizado, aquel que se transfiere a los estados y municipios de acuerdo con el Sistema Nacional de Coordinación Fiscal, tiene como un fin abonar al desarrollo de los pueblos y comunidades. Los fondos del Ramo 33 establecidos en el Capítulo V de la Ley de Coordinación Fiscal se establecieron desde 1997 con la intención de “etiquetar” el gasto para que sea conducido hacia obras de inversión en infraestructura que mejoraran las condiciones de vida de las personas.

No obstante, tan solo de los 688 mil 341 millones de pesos que se destinaron este año para Ramo 33, de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2018, 400 mil 996 millones de pesos fueron destinados a pago de nómina “Servicios Personales” y 118 mil 396 millones para gastos corrientes: pago de rentas de inmuebles, mantenimiento de oficinas, papelería, entre otras cosas. Eso da un resultado de 519 mil 392 millones de pesos en gastos de nómina e inmuebles para los fondos de nómina educativa, nómina de salud, educación tecnológica, asistencia social y seguridad pública. Es decir, más del 75% de los fondos de Ramo 33 se van para pago de nómina o gasto corriente.

Por supuesto que los trabajadores de la educación y de la salud merecen salarios dignos y compensaciones por todo el esfuerzo que realizan. No es eso lo que quiero discutir en esta columna. Lo que discuto es que menos del 25% de los recursos de los Fondos de Aportaciones Federales se van para gasto de inversión en infraestructura. A eso, retírese todos los recursos que en los 2466 municipios se concentran en las cabeceras municipales (quizás el 75% del gasto de inversión del 25% que nos quedaba) y lo que realmente está llegando a los pueblos y comunidades para abatir el rezago es el 6.25% del total de los recursos del Ramo 33 que se dirige hacia las comunidades con mayores rezagos.

Propongo seriamente que reconsideremos el esquema actual de reparto de recursos del Ramo 33. Que rediseñemos la lógica implícita de los Fondos de Aportaciones Federales para dirigir los recursos a donde realmente se necesitan: las localidades, las comunidades, rancherías y pueblos que no son cabecera municipal, que presentan los mayores rezagos, que están al final de la lista de los municipios con menor calidad de vida para sus personas. Es ahí donde se necesitan los recursos.

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