Singladura / ¡Suerte, Hidalgo!

Por Roberto Cienfuegos J.  / @RoCienfuegos1

Con la promesa de desterrar para siempre un sistema de malas prácticas, el compromiso de combatir los abusos y dar inicio a una lucha a favor de la igualdad de género, de las personas mayores, de las personas con discapacidad y la comunidad LGBT, Julio Menchaca Salazar, recién asumió el mando del Poder Ejecutivo de Hidalgo, una entidad que ocupa el noveno lugar entre los estados con mayor pobreza de México, una población de poco más de tres millones de personas y cuyo electorado puso fin en junio pasado a una hegemonía priista de casi un siglo.

Menchaca Salazar, un pachuqueño de cepa y el primer gobernador fruto de la alternancia política en la historia hidalguense, prometió: dejar atrás la corrupción para avanzar hacia un gobierno austero y cercano a la gente.

Foto: El Sol de México

Un ex militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), donde forjó buena parte de su carrera política, el nuevo gobernador asumió el poder el cinco de septiembre pasado en una ceremonia en la Plaza Juárez, en el corazón de la capital hidalguense, convertida en recinto legislativo para la ocasión, bajo la bandera guinda del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el partido fundado hace menos de una década, pero que hoy gobierna más de la mitad de la población del país y es el número uno en presencia territorial nacional. No es poco para una organización que nació formalmente en 2014, y que parece camino a reeditar la historia del otrora poderoso tricolor, hoy en franco declive y con su presidente nacional prácticamente en el patíbulo.

Pero volvamos al ascenso de Menchaca Salazar al poder hidalguense, que recibió de manera formal del priista Omar Fayad Meneses, el último gobernador tricolor, parte de una casta de mandatarios que ejerció una prolongada hegemonía de casi cien años, hasta dar paso al virtual desmoronamiento histórico priista.

Es cierto, Hidalgo tiene una posición geográfica estratégica en el corazón de México, y sin embargo sigue siendo un estado pobre, con un problema grave de distribución poblacional en su geografía que implica un enorme reto para el desarrollo. Con 84 municipios, Hidalgo plantea la dificultad de llevar bienes, servicios, e infraestructura, desarrollo en una palabra, a comunidades dispersas y alejadas en su variada y rica geografía. Éste ha sido uno de los impedimentos históricos para que esta entidad, que se desprendió hacia principios del siglo XX de las costillas de su vecino Estado de México, pueda desarrollarse.

Foto: TuriMexico

El propio Menchaca Salazar lo ha reconocido, al señalar que de más de cuatro mil quinientas poblaciones, muchas aún carecen de una carretera pavimentada a su cabecera municipal.

Así que el costo-beneficio de las inversiones públicas y aún privadas, plantea un reto formidable para el gobierno de Menchaca Salazar, de la misma forma que lo fue por décadas para sus antecesores priistas, entre ellos el hoy encarcelado Jesús Murillo Karam por el caso de los estudiantes de Ayotzinapa.

Así que la dispersión geográfica y aún el tamaño de esas comunidades hidalguenses, será sin duda uno de los retos clave del nuevo gobernador, si no el principal desafío de su gestión. Menchaca lo sabe. Tiene una prolongada experiencia en diversos cargos, funciones y responsabilidades en su estado natal, la penúltima como senador de la república.

Menchaca Salazar ha dicho que ante el pobre desarrollo económico de este estado, él prevé remontar esa situación. Ojalá lo haga realidad. Tiene entre sus aliados al presidente López Obrador, su correligionario además. Otro dato importante es que Hidalgo registra una elevada dependencia histórica de los fondos federales para su desarrollo. A esto se añade la preconizada pobreza franciscana, un paso hacia atrás de la austeridad republicana. Menchaca también sabe esto.

En diversas declaraciones públicas, el nuevo gobernador ha hecho saber que apostará al desarrollo de la industria logística, relacionada con las operaciones del Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles” (AIFA), a medio camino entre la capital hidalguense y la ciudad capital. También cree que la construcción de una planta coquizadora en la refinería de Tula, así como la construcción de caminos, podrían constituir los detonantes del nuevo desarrollo económico hidalguense, que aspira a impulsar.

Menchaca Salazar sostiene además que pese a su pobreza, Hidalgo ha procurado riqueza externa, por lo que apuesta por poner fin a los desequilibrios regionales.

Es cierto, Hidalgo tiene una posición geográfica estratégica, entre la capital del país, la región norte y el Golfo de México. El llamado Arco Norte, pero también las conexiones carreteras hacia la frontera norte del país, podrían apuntalar el desarrollo hidalguense.

El nuevo gobernador prevé obras de comunicación terrestre entre la AIFA, la capital del estado y la red estatal de distribución federal. Ojalá.

Prevé igualmente el aprovechamiento de la vocación económica de cada una de las regiones, junto con una agenda ecológica y bonos verdes para el rescate de ecosistemas.

En la región de Tulancingo, la apuesta será por la revitalización de una industria textil hoy venida a menos, y en Ciudad Sahagún se espera el relanzamiento de la industria de la fabricación de trenes.

Menchaca Salazar confía en proseguir la tarea de atracción y concreción de inversión privada a esta entidad, que impulsó con buen éxito su antecesor, Fayad Meneses.

Veremos si con el nuevo gobernador, emanado de un partido distinto al que lo gobernó por casi un siglo, Hidalgo deja su noveno sitio nacional entre las entidades más pobres de México. Ojalá. ¡Suerte en la tarea para Menchaca Salazar y mucha más suerte para Hidalgo en esta nueva etapa!

@RoCienfuegos1

 

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