Abrir laboratorios, compartir referentes y derribar el miedo a las matemáticas es clave para que más niñas se reconozcan en las carreras STEM, aseguró Esther Ramírez Meneses, investigadora del Departamento de Ingeniería Química, Industrial y de Alimentos, de la Universidad Iberoamericana.

Foto: Universidad Iberoamericana.
«La ciencia no es un ejercicio abstracto ni lejano: es una herramienta para resolver problemas concretos de la vida cotidiana«, sostuvo. «Desde la síntesis de nuevos materiales hasta su aplicación en energía, medio ambiente o industria, su trabajo parte de una premisa clara: el conocimiento cobra sentido cuando se traduce en soluciones reales.»
Desde la Ingeniería Química y el estudio de materiales, Ramírez Meneses explica que los procesos químicos permiten crear materiales con propiedades específicas, capaces de generar energía, sustituir tecnologías contaminantes o mejorar procesos industriales. “Con el conocimiento de procesos químicos se pueden obtener materiales distintos, según el problema que se quiera resolver”, señala. Esa lógica ha guiado tanto su investigación como su forma de enseñar.
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La ciencia como forma de incidir en la realidad
Su propio camino hacia la ciencia no fue lineal. Como muchas jóvenes, tuvo dudas al elegir carrera y fue en el proceso formativo donde descubrió que la ingeniería química no se limitaba a la teoría. El punto de inflexión llegó cuando, durante su tesis de licenciatura, comprobó que un experimento podía dar respuesta a un problema específico. “Ahí entendí que la ciencia también es una forma de incidir en la realidad”, recuerda.
Esa experiencia marca hoy su trabajo en el aula y el laboratorio. Para ella, es fundamental que el estudiantado comprenda para qué sirve lo que aprende: cómo un material puede capturar contaminantes y transformarlos en productos de valor agregado, mejorar una reacción energética o hacer más eficiente un proceso. Publicar resultados, añade, también forma parte de ese impacto, porque compartir conocimiento amplía su alcance social.
Hacer ciencia no depende de grandes presupuestos
Uno de los ejes de su labor es demostrar que hacer ciencia no depende exclusivamente de grandes presupuestos. A través de prácticas como la química en microescala, promueve una enseñanza más segura, sostenible y accesible, que permite experimentar y aprender incluso en contextos con recursos limitados. Esta visión, subraya, es clave para acercar las carreras STEM a más niñas y jóvenes.
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