El municipio que aprende: por qué los datos deben convertirse en capacidad de gobierno

por | Oct 21, 2026 | De Puño y Letra | 0 Comentarios

*Por Edgar Vasquez Cruz

Los gobiernos municipales generan información sobre servicios públicos, seguridad y territorio. El reto es convertirla en conocimiento para tomar mejores decisiones y utilizar los recursos públicos con mayor eficacia.

Un municipio puede registrar cientos de reportes por fallas en el alumbrado público. Si atiende cada solicitud por separado, podrá contabilizar las reparaciones, pero difícilmente identificará las zonas con más problemas o anticipará las necesidades de mantenimiento. Relacionar esos reportes con su ubicación, el historial de reparaciones y los recursos disponibles permite detectar patrones, establecer prioridades y planificar intervenciones preventivas.

Foto: Archivo.

Esta diferencia resume uno de los desafíos de la transformación institucional: tener información no es lo mismo que contar con capacidad para utilizarla.

Los datos también revelan capacidades institucionales

El Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Demarcaciones Territoriales de la Ciudad de México 2025, publicado por el INEGI en marzo de 2026, ofrece información sobre la estructura administrativa, los recursos, los servicios públicos y la gestión documental de los gobiernos locales. El levantamiento comprendió 2,478 municipios y demarcaciones territoriales.

Uno de sus resultados permite dimensionar un aspecto del problema. De las administraciones municipales y demarcaciones territoriales, 1,946 contaban con archivo de trámite, mientras que 1,054 tenían archivo histórico. Esto equivale al 84.9% y al 46%, respectivamente. Se trata de funciones diferentes, por lo que la diferencia demuestra que las capacidades de gestión documental no están presentes de la misma manera en todas las administraciones.

La organización y conservación de documentos son parte de la infraestructura institucional que permite recuperar antecedentes, dar seguimiento a decisiones y preservar el conocimiento administrativo. Sin registros accesibles y confiables, resulta más difícil evaluar qué funcionó, identificar errores y evitar que cada administración tenga que comenzar de nuevo.

Otro indicador proviene de las solicitudes de acceso a la información y protección de datos personales. Durante 2024, los gobiernos municipales recibieron 308,102 solicitudes y respondieron 293,429. De las solicitudes de acceso a la información respondidas, en 5.3% se declaró la inexistencia de la información solicitada. Este último dato no significa necesariamente que la información nunca hubiera existido: evidencia la importancia de mantener registros organizados y localizables para atender las obligaciones públicas.

Estos indicadores ayudan a identificar condiciones institucionales indispensables para hacerlo: documentar, conservar, localizar y compartir información.

De los registros aislados a una visión integral

La información municipal suele distribuirse entre distintas áreas. Cuando estas dependencias trabajan con registros aislados, la administración puede perder oportunidades para comprender problemas que atraviesan varias áreas.

La interoperabilidad permite integrar información, pero no consiste únicamente en conectar plataformas. Requiere criterios comunes para registrar datos, responsabilidades claras, procedimientos de actualización y reglas de acceso que protejan la información personal.

El objetivo tampoco es acumular indicadores. Un municipio puede contabilizar las luminarias reparadas, pero necesita conocer también si disminuyeron las fallas recurrentes, mejoraron los tiempos de respuesta y se atendieron las zonas prioritarias.

Medir actividades permite conocer el trabajo realizado; evaluar resultados ayuda a determinar si ese trabajo resolvió el problema.

La capacidad de gobierno detrás de la tecnología

Convertir datos en conocimiento exige capacidades que van más allá de adquirir sistemas informáticos:

  • La primera es contar con personal que pueda organizar, interpretar y analizar información.
  • La segunda es asegurar la calidad de los datos. La información incompleta, desactualizada o registrada con criterios diferentes puede producir diagnósticos equivocados.
  • La tercera es integrar la evidencia a los procesos de planeación, presupuesto y evaluación.

La continuidad también importa. La información debe pertenecer a la institución, no depender exclusivamente de quien la produjo o administró.

Finalmente, se necesita una gobernanza de datos que establezca quién puede acceder a la información, con qué propósito y bajo qué condiciones. Aprovechar los datos no significa eliminar las restricciones legítimas ni concentrar indiscriminadamente información personal. Su uso debe acompañarse de seguridad, transparencia y rendición de cuentas.

Gobernar también significa aprender

Un municipio que aprende no es necesariamente el que acumula más información o incorpora primero la inteligencia artificial. Es aquel que puede recuperar su experiencia, reconocer errores, identificar qué funciona y ajustar sus políticas con base en evidencia.

La transformación digital municipal alcanzará mayor profundidad cuando la información deje de ser un subproducto de la operación administrativa y se convierta en un recurso estratégico para gobernar.

El reto no es solamente tener datos sobre el municipio, sino construir un municipio capaz de aprender de ellos.

Fuentes utilizadas

  1. INEGI. Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Demarcaciones Territoriales de la Ciudad de México (CNGMD) 2025. Página oficial del programa, metodología y cuestionarios: CNGMD 2025

*Maestro en Administración Pública por el INAP y Licenciado en Ciencias de la Informática por el Instituto Politécnico Nacional y doctorante por la Universidad Anáhuac. Especialista con 30 años de experiencia en tecnologías de la información, telecomunicaciones y seguridad informática en el gobierno.

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