La concejala de la alcaldía Benito Juárez, Maribel Ramírez Zúñiga explicó, para Alcaldes de México, cómo las concejalías surgen como parte de la transición de delegaciones a alcaldías, en un intento por introducir contrapesos y mecanismos de vigilancia dentro del gobierno local. A diferencia de los modelos municipales tradicionales.

Fotos: Alcaldes de México en Facebook.
Asimismo detalló que las concejalías en la capital no cuentan con facultades legislativas plenas, pero sí con atribuciones para revisar y dar seguimiento al ejercicio de los recursos públicos.
Apuntó a que las principales funciones bajo las cuales se rigen son tres, y buscan incidir en la calidad de la gestión pública.
“La primera es aprobar el gasto de las alcaldías, el segundo es revisar cómo se ha hecho el gasto público, y la tercera es estar en contacto con los ciudadanos”, dijo durante la emisión del programa Soluciones para Gobernar.
No obstante, reconoció que en la práctica existen limitaciones importantes, especialmente porque el presupuesto llega previamente definido desde el gobierno central, lo que reduce su margen de decisión dentro de los concejos.
“La aprobación del gasto se convierte en un ejercicio de sí aprobar lo que ya nos mandó la ciudad, y ante este escenario, el trabajo en territorio se ha convertido en el principal mecanismo de supervisión efectiva”, puntualizó Ramírez Zúñiga.
Bajo este contexto es que expuso que es a través de recorridos y contacto directo con vecinos que los concejales pueden contrastar lo reportado en documentos oficiales con la realidad en colonias, parques y espacios públicos.
Debido a este esquema de trabajo, es que la Concejala de la Alcaldía Benito Juárez aludió a su figura como un canal de vinculación entre ciudadanía y gobierno, donde se recogen demandas, se identifican fallas en servicios y se documentan posibles inconsistencias en la ejecución del gasto.

Injerencia en el Plan B de la Reforma electoral
A raíz del debate nacional por la Reforma Electoral, particularmente en el llamado “Plan B”, es que el papel de estas figuras cobró mayor visibilidad, dado que este propone el fortalecimiento de mecanismos de control en los gobiernos locales, como síndicos y regidores, lo que indirectamente puso sobre la mesa el alcance de las concejalías en la capital.
En ese contexto, Ramírez Zúñiga señaló que el fondo de dicha discusión apunta a reforzar la supervisión sobre el uso de los recursos públicos y limitar la discrecionalidad en el ejercicio del poder.
“Se refiere al mayor control que se tenga sobre los congresos y sobre las arcas… de los dineros que manejan algunos gobernantes”.
Así, las concejalías se mantienen como una figura en construcción dentro del sistema político de la Ciudad de México: con funciones claras en papel, pero con retos operativos que limitan su impacto.
Su evolución, en medio del debate por la Reforma Electoral, será determinante para definir si logran consolidarse como un verdadero contrapeso en la gestión local o permanecen como órganos de acompañamiento con incidencia acotada.
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