Las 10 estrategias en seguridad pública municipal del CAF

Por Martha Palma Montes

Alcaldes de México | 11 de mayo de 2022.- El Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), elaboró el Decálogo para la Seguridad Ciudadana a Nivel Local, que contiene estrategias y desafíos para el éxito de una política pública en seguridad municipal.

Foto: Conexión Sinaloa

El Decálogo para la Seguridad Ciudadana a Nivel Local, recoge experiencias de Argentina y México, y define elementos claves para una intervención efectiva en prevención y control del delito a nivel municipal.

  1. Liderazgo y atribuciones de la autoridad local, con colaboración de las autoridades nacionales

La conformación de una arquitectura de cooperación institucional entre lo local y lo nacional debe salir de lo anecdótico, de las buenas relaciones casi personales o políticas que se pueden dar en un determinado contexto, y convertirse en mecanismos de trabajo sólidos.

  1. Diagnóstico adecuado, generación de información de calidad y permanentemente actualizada para la planificación estratégica

Toda iniciativa requiere de una línea de base de información confiable, que dé cuenta de la situación concreta del problema que se quiere transformar.

La recolección sistemática y confiable de información cotidiana sobre eventos criminales y problemas de convivencia, para luego zonificarla y estratificarla en los llamados mapas geo referenciados del delito, marcan un cambio fundamental.

Los beneficios de la planeación son múltiples e incluyen mejoras en la coordinación y cooperación, un análisis multidisciplinar y multisectorial de la problemática, avances en la identificación y distribución de necesidades financieras y de recursos humanos, mejor priorización y focalización de los objetivos, metas e intervenciones de los programas y, finalmente, reducción de la duplicidad de acciones realizadas por los agentes involucrados.

  1. Capacidad de intervención integral y coordinada entre la prevención y el control del delito

Es imposible prevenir el robo de partes de vehículos sino se controla con seriedad el mercado informal de venta de repuestos por ejemplo. Esta certeza conlleva la necesidad de avanzar en mecanismos de sofisticación del control que no solo tiene un cariz policial, sino también de fiscalización seria y transparente de aduanas, servicios sanitarios, servicios de impuestos, entre otros.

También son muy importantes las políticas de mejora de la convivencia ciudadana, extensión de las horas de atención educativa para los niños y jóvenes, programas de prevención de la violencia familiar, mejoramiento del entorno urbano, programas de trabajo juvenil, etc.

  1. Policía comprometida y alineada con la autoridad local

Las autoridades locales deben tener un mandato claro sobre las policías que operan en su ámbito de trabajo, y convertirlas en una herramienta eficaz para la ejecución de la estrategia de seguridad ciudadana.

Conseguir una policía que sea respetada y no temida por la comunidad. Tener una policía con capacidad para luchar en su interior contra la corrupción y el abuso.

  1. Espacio específico local de coordinación interestatal y con la sociedad para las políticas de seguridad

Instaurar un consejo local de seguridad ciudadana que promueva la participación local y el establecimiento de lazos de cooperación con la comunidad; lo cual puede favorecer el aumento de los niveles de capital social como una estrategia central para la prevención de la violencia y una mayor cohesión social en el municipio.

  1. Adecuada focalización y distintos niveles de intervención

Diagnósticos específicos para cada tipo de lugar, diversos tipos de intervención dependiendo de la naturaleza de los problemas y de su gravedad. Pueden incluir mayor patrullaje, prohibiciones de vender alcohol a horas determinadas, cierre de establecimientos, como por ejemplo prostíbulos que generan un entorno de violencia, iluminación de calles o remodelaciones urbanas, etc.

Una herramienta que puede facilitar la focalización es el desarrollo de un abordaje micro—a nivel individual—y macro—a nivel comunitario. Dentro de cada abordaje se pueden identificar factores de riesgo e intervenir adecuadamente sobre ellos. Los consejos locales, bien establecidos, permitirán identificar y analizar en detalle los factores de riesgo de violencia y, por ende, tener una mejor focalización y mejores resultados.

  1. Uso de la tecnología al servicio de la seguridad

Herramientas tecnológicas como cámaras de seguridad, monitoreadas en centros de control y análisis que sirven para inteligencia criminal, intervención rápida, la investigación criminal e incluso para la prueba del delito.

Uso de GPS en todos los vehículos en el terreno, que permite tener un monitoreo centralizado de los recursos disponibles, tanto en función de la planificación de las acciones como para evitar la corrupción, y el mal uso de los recursos públicos.

Sistemas de alarma silenciosa en todo tipo de locales vulnerables, que permite una comunicación eficiente con las autoridades en caso de situaciones de riesgo.

Uso intensivo de las redes sociales para que las autoridades locales y las policías tengan contacto directo con la ciudadanía, especialmente con la población joven, que a la vez más accede a herramientas como Twitter o Facebook.

Debe ser un mecanismo de ida y vuelta, en el que los usuarios puedan plantear sus necesidades, hacer denuncias, expresar preocupaciones, etc., y de su lado las autoridades, no sólo responder a ellas, sino explicar su acción, enviar recomendaciones, dar alertas, etc.

  1. Participación comunitaria y alianzas con sociedad civil a nivel local

Incluye las iglesias y organizaciones no gubernamentales que ponen en práctica programas piloto de prevención en seguridad. Remite a las organizaciones empresariales que se involucran en el financiamiento de diferentes aspectos de la estrategia y contribuyen con su experticia a mejorar la gestión.

Compromete a las universidades públicas y privadas con capacidad de producir conocimiento útil e incluso hacer alianzas concretas para apoyar la implementación de políticas. Tiene que ver, finalmente, con la relación adecuada con los medios de comunicación para convertir en noticia, también, las buenas prácticas y las acciones exitosas.

  1. Promover experiencias locales alternativas a la prisión para infractores menores

La mayoría de los imputados, que muchas veces esperan meses que sus procesos avancen y tengan una solución final, son jóvenes de sectores populares cuyo principal problema es la adicción de las drogas o el alcohol. Incluso la presencia de problemas de salud mental no tratados.

Los gobiernos locales pueden funcionar cómo receptores y garantes de esquemas de sanción penal alternativa. Es decir, si a una persona en lugar de ir a la cárcel se le ordena barrer calles, pintar paredes o cualquier otra actividad afín con sus destrezas, para con ello pagar el delito que cometió, los gobiernos locales son un espacio ideal donde esto se puede poner en práctica.

La instalación de espacios de mediación comunitaria, permite resolver algunos problemas de convivencia, que muchas veces terminan en hechos de violencia.

En general tiene que ver con una visión restaurativa de la justicia, es decir, de reparar el daño hecho a la sociedad.

  1. Seguimiento, evaluación y sistematización

Es indispensable, además de la adecuada planificación cotidiana de las acciones, el hacer periódicamente y de cara a la población niveles de seguimiento, sistematización y evaluación de las experiencias desarrolladas con el propósito de aprender de los aciertos y errores.

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