Cómo alinear la Inteligencia Artificial con la ética y los derechos humanos

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), presentó la primera recomendación mundial sobre la ética de la Inteligencia Artificial (IA), que establece valores y principios para la protección de los derechos humanos, la transparencia y la sostenibilidad.

La Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial (IA), incluye acciones específicas en Política de datos; Género; Desarrollo y cooperación internacional; Medio ambiente y ecosistemas; Bienestar social; Comunicación e información y Educación e investigación.

“Estas nuevas tecnologías deben ayudarnos a afrontar los principales retos de nuestro mundo actual, como el aumento de las desigualdades y la crisis medioambiental, y no profundizar en ellos”, declaró Gabriela Ramos, Subdirectora General de Ciencias Sociales y Humanas de la UNESCO.

La Organización apoyará a los 193 países miembros que adopten la recomendación, a evaluar el impacto ético de la Inteligencia Artificial y el desarrollo de competencias para su uso, en especial en el ámbito legislativo.

“Esta recomendación es única a nivel global, contempla además asignar fondos a planes de perspectiva de género, para evitar que las tecnologías aumenten las brechas de desigualdad y ayudar a construir instituciones y leyes en defensa de aquellos que se vean afectados por la IA”, dijo Dafna Feinholz, jefa de la sección de bioética y ética en Ciencia y Tecnología del Sector de Ciencias Sociales y Humanas de la UNESCO.

Aseguró que México fue de los primeros países en adoptarla, cuya implementación debe considerar las realidades respecto al uso de la IA en estados y municipios.

Contenido de la Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial

Protección de datos. Asegurar la transparencia, la capacidad de actuar y el control de los datos personales por parte de los usuarios.

Prohibición de los marcadores sociales y la vigilancia masiva. Los países miembros deben tener en cuenta que la responsabilidad última y la rendición de cuentas, recaen siempre en los seres humanos y que no se debe otorgar personalidad jurídica a las tecnologías de IA por sí mismas.

Ayudar a supervisar y evaluar. Apoyar a los países y a las empresas que desarrollan y despliegan sistemas de IA, a evaluar el impacto de esos sistemas en las personas, la sociedad y el medio ambiente.

 

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