Las industrias mundiales han dado el banderazo de salida a un modo de operación que faculta la optimización y la eficacia en la producción, con base en la colocalización y en el estrechamiento geográfico de actividades económicas similares o muy cercanas entre sí. El término en inglés «cluster», ha sido adoptado para calificar a este tipo de zonas, que están en auge en países como México, donde sectores como el automotriz, en Guanajuato o el Estado de México, y el aeroespacial en Querétaro, Sonora y Chihuahua, se han asentado para su crecimiento y desarrollo. Los clusters son verticales u horizontales. En el primer caso, según el estratega empresarial Michael Porter, las industrias se entrelazan a través de cadenas de suministros; mientras que en la segunda opción, las industrias comparten bases comunes de conocimientos, un mercadosimilar para los productos y las tecnologías, así como recursos humanos y naturales de igual envergadura. Diversos gobiernos ya aplican el uso de clusters como políticas nacionales industriales, para generar el aprovechamiento de ventajas propias de una determinada zona, que contienen diversas variables, al grado de incluir el empleo de fabricantes de productos complementarios y empresas que operan en industrias relacionadas con base en sus habilidades, tecnologías e insumos. Por ejemplo, actualmente en nuestro país, la industria farmacéutica va al alza. Según Jesús Morales Martínez, experto de la Subsecretaría de Industria y Comercio de la Secretaría de Economía, las zonas que han dado mayor impulso a este rubro son los municipios de Ramos Arizpe en Coahuila; Querétaro, Querétaro y Zapopan en Jalisco. Casos de éxito. Desde hace 40 años la industria farmacéutica inició labores en Ramos Arizpe. Empresas como Fersinsa o Perrigo han prevalecido en este cluster, gracias también a que instituciones educativas locales —Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro y Universidad Autónoma de Coahuila— forjan mano de obra calificada para su constante empleo. Querétaro también se ha destacado por solidificar un cluster biotecnológico, en el cual está incluido el sector farmacéutico. Actualmente, este foco económico genera 23 mil empleos, y se ha convertido en un modelo a seguir debido a que, básicamente, integra empresas de rubros afines en torno a la tecnología aplicada a la biología, que engloba la agricultura, la química, las ciencia de los alimentos, el medioambiente y la medicina. Más de 50 compañías pertenecen a este grupo, el cual crece cada año representando el 0.8% del producto interno bruto (PIB) del estado.
empresarial, público y académico. Dicha mancuerna fortalecerá proyectos que generen ideas novedosas, capaces de eliminar importaciones de tecnologías”. “El cluster tiene como meta crear productos de exportación”, enfatiza Elba Romero. Revela que los modelos de bioclusters necesitan estrategias que implementen la alianza de empresas públicas y privadas, gobiernos municipales y universidades, para buscar un apoyo mutuo que los integre rápida y fácilmente en aras de encontrar los recursos económicos para consolidar proyectos industriales de gran escala. Futuro prometedor. Si bien el cluster farmacéutico en México aún requiere de afinar su esquema, términos como voluntad colectiva y eficacia estratégica serán imprescindibles en la conformación de un modelo atractivo que fomente la cooperación. Porter, en su libro, La ventaja competitiva de las naciones, sostenía que: «La competitividad de una región se basa en la competitividad de sus industrias, que a su vez es mejorada si una industria está sumergida en una profunda red». Los pasos para el desarrollo de las industrias mexicanas están señalados, ahora es cuestión de andarlos.
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